19 de mayo de 2010

EDITORIAL

La dignidad de los ciudadanos

Las cosas públicas son de todos o así dice el diccionario: público, perteneciente o relativo a todo el pueblo. Pues aunque lo público puede ser muchas cosas, no se puede jugar con ello como si de un juguete se tratara. Esto es lo que sucede con la cantidad de obras de artistas burgaleses, que por generosos donaron obras a instituciones públicas y que hoy teóricamente puedes visitar.
En una ciudad todo debe estar bien organizado, ya sea los transportes, el comercio o el patrimonio. ¿O se puede creer que una obra de un artista no se sepa ni dónde se encuentra?
Es lo que sucede con las obras del pintor Andrés García Prieto. Este artista burgalés que, gracias a las ayudas recibidas por esta entidad, pudo realizar estudios inalcanzables para la época que era. Como muestra de agradecimiento García Prieto regaló numerosas obras colgadas hoy, por los edificios de esta entidad.
La imagen tópica de los funcionarios en entidades públicas, es de que son una clase privilegiada porque gozan de trabajo para toda la vida y, el que más incomoda a los ciudadanos, la imprecisión en las actividades que desempeñan. Y es que los chistes que se hacen de los funcionarios, se hacen por algo.
Por eso su trabajo, cuando te acercas a visitar estas obras, se pone muy en duda. Aunque no es justo meter en el mismo saco a todos los funcionarios: carteros, policías, maestros, médicos, que también son empleados públicos, yo enfatizo en los que trabajan en una determinada entidad pero siguen siendo funcionarios, de todo ese gran saco.
Pues los queridos funcionarios a los que todo el país pagamos, te tratan con indiferencia y te invitan a marcharme por desconocer, que obras son esas y que artista es tal. Al desplazamiento del edificio de al lado, se excusaron con frases que por muchos sentidos que las enfoques no cobran veracidad.
Se sabe que España posee uno de los patrimonios más ricos y diversos de la tierra. Aunque se luche por conservarlos no por ello tienen que quedar excluidos del mundo. Patrimonio en el que Andrés invirtió dinero y años de trabajo, para que simplemente se presuma de ello, y no se presente al mundo.
El patrimonio debería dirigirse a todo el público y debería ser accesible. Y es que lo bienes culturales son de todos, y algo que cualquiera debería contemplar cuando quisiera. Que no se maneje a la ciudadanía con diversos temas, porque, aunque, se sabe que la cultura no es tan importante como otros temas que nos llenan la vida de titulares, especialmente en este ambiente. Pero a mí me encantaría saber cómo es la cultura y como está el patrimonio de un pintor que nació y se formó en mi ciudad. Todavía me queda la astilla de volver a ver los cuadros que Andrés pintó, algún día. Seguramente si Andrés García Prieto viviera hoy estaría indignado con estas prácticas de sus cuadros.
Yo tengo mi merecimiento a ver dichas obras, y ¿cuándo me pidan las obras que yo poseo y tengo en mi casa para alguna exposición? Los diré que tengo que mirar dónde las he metido…


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